martes, 5 de marzo de 2013

Corregidos

A la Eufemística le disgusta mostrar cosas personales y se avergüenza de todo, hasta de las palabras. Se las arregla diciendo siempre algo distinto a lo que piensa y evita cualquier declaración directa.
Elías Canetti 



Con la llegada de un roll up a la Escuela, hace un par de semanas, nos vimos impelidos a terminar de redactar una entrada que nos había quedado pendiente en el caótico y pormenorizado relato de los hechos relacionados con la obtención del Premio Sello Europeo de las Lenguas, cuyo logo ya luce en la cabecera de este blog. 

En él hemos dado cumplida cuenta de haber sido enviados a por el galardón, felicitados personal y oficialmente, y coronados por nosotros mismos. Pero quedaba alguna página suelta por contar, esas que se olvidan hasta que llega un roll up y te lo recuerda. Porque sí, para qué negarlo, fuimos también corregidos. Dudo de si esa es la palabra adecuada, o sería más bien retocados, reestilizados o politizados en aras de la corrección. El caso es que nuestro texto original fue reconvertido, antes de su publicación oficial, en otro texto sin tachas morales, para lo cual no fuimos ni avisados ni consultados, por lo que deduzco que ni siquiera tembló la mano que tachó aquellas partes del texto que pudieran contener una leve sombra de rara sospecha o dudoso gusto. 

Roll up, sin embargo, es la palabra elegida por el Organismo Autónomo de Programas Educativos Europeos (OAPEE), que falla los premios, para referirse a un cartel extensible (y, "por extensión", recogible) que sirvió, con el resto de rolls-up de proyectos premiados, para flanquear la entrada al Salón de Actos de la Escuela Superior de Artes Escénicas de Madrid, donde recogimos el Premio.


Fue una buena manera de saber cuál era nuestro sitio ante el que posar para la foto. Pero como amantes de lo escrito, sucumbimos además a la tentación de leer el texto y recordarlo. Ya desde la primera línea, el extrañamiento fue total. Los aficionados a la filología sabemos que la sintaxis es una suerte de ADN particular. Y allí, frente a aquella sábana sagrada (roll up) nos leímos sin ser capaces de reconocernos en ese supuesto espejo; como si alguien, previo secuestro, nos hubiera sometido a un lifting o a una forzada operación de cambio de sexo. O quizás no era tan grave y había que entenderlo todo como el impuesto que debes pagar por ser premiado. Como el maquillaje al que te someten antes de salir en la tele. 

Al regresar a casa, hubo compañeros interesados que nos pidieron que facilitáramos aquel texto redecorado que sirvió de decorado. No supimos si mostrarles la opción A (de auténtica) o la opción B (de bastarda) porque estábamos aún bajo el impacto de esa crisis de identidad. Y, desconocedores de que algún día el texto publicado estaría expuesto ante sus ojos, los remitimos a las explicaciones que aquí hoy publicamos. 

El camino hasta la resolución de un premio suele consistir en embalar tu obra (novela, cuadro o lo que sea), o bien enviarla digitalmente, rellenar cuatro gatos datos y esperar. Los premios educativos tienen además otro tipo de obligaciones. Hay que aderezar el proyecto con páginas y páginas que presenten y justifiquen las bondades del proyecto. Normalmente, adornándolo todo con esa pulcra y obtusa prosa, entre académica y pedagógica, o sea, doblemente académica, que hace que el día a día de las clases parezca un asunto de laboratorio.


Tras pergeñar tras arduo cometido en 150 folios, con una memoria descriptiva de seis apartados en quince folios, más dos anexos, una copia de los materiales producidos y una “ficha”; fuimos conminados a redactar una nueva “ficha” que, en realidad, era un clon de la primera “ficha”. La peculiaridad de esa última prueba consistía en que el nuevo resumen debía contener entre 1.450 y 1.550 palabras. Lo cuadramos a 1.450 por aquello de no resultar excesivos. Por el procedimiento habitual, a saber, seleccionar unas palabras en lugar de otras y ordenarlas de tal forma que hicieran justicia al consenso de nuestras ideas. 

Aquel roll up de Madrid es el mismo que desde hace unos días está orgullosamente izado junto a la columna principal del vestíbulo de nuestra Escuela. El roll up llegó a través del servicio de mensajería y me cuentan en Conserjería que, en un principio, cundió el desconcierto cuando se enfrentaron al roll up en estado roll down. No sabían si estaban lidiando con un misil tomahawk de última generación, un conjunto de palos de golf o una moderna máquina para el lanzamiento de confeti. 

Una vez abierto y desplegado ese caballo de Troya, las 1.500 palabras (que a velocidad lectora promedio se leen en cinco minutos) no se esparcieron por los suelos ni saltaron por los aires. Quedaron ahí, enarboladas para dar la bienvenida al acelerado alumno alumnado, que apenas se fija en la cabecera cuando cruza el umbral de la Escuela. Y quedaron aquí, hechas un nudo en nuestro estómago, y recordándonos que por algún lado teníamos que sacar esta entrada antes de que llegara a ulcerarse. 

Así pues, con todos ustedes, en este enlace se accede al proyecto rerredactado (versión B) por esa mano anónima que mece la cuna.  


Lo leo y no puedo dejar de imaginar al/a la abnegado/a redactor(a), posiblemente becario/a de mérito en alguna Oficina de Igualdad, miembro o miembra aventajado/a de algún sindicato, y participante o participanta de algún Club de Lectura donde se reúne una vez por semana un selecto grupo de jóvenes escritores/as. El caso es que lo/la visualizo ante el teclado quitando un sujeto de aquí para ponerlo allá, transformando subjuntivos en indicativos, neutralizando artículos y adjetivos, limpiando y fijando con su bayeta antipolvo, y no sé si me produce más lástima que ternura, más esplendor que horror o más miedo que otra cosa. 

Confieso que en un primer momento, ante el éxito obtenido, nos vimos incluso capaces de bosquejar alguna pauta o dar algún consejillo para presentar un proyecto a un concurso educativo. Uno. Escribe con convicción y ten fe en lo que presentas. Convence al tribunal de que si no se fijan en ti cometerán un error de bulto. Dos. Maneja vocablos relacionados con campos semánticos en torno a no menos de cinco palabras clave, acordes a conceptos de moda y a ser posible con afijos de sabor griego. Pluriculturalidad, interconectividad, evaluable, factual e inclusivo pueden ser cinco ejemplos. Tres. Redacta como si alguien fuera a leer lo que escribes. Entra dentro de lo posible que alguien se lo lea. Cuatro… 

Pretendía ser algo así como un aviso a navegantes, como esas señales que emiten los barcos en la inmensidad de la noche con el fin de trazar una ruta viable. Pero la lectura pausada y comparada de ambos textos, aprovechando los ratos de ocio navideño, hizo que esa amigable idea se hiciera añicos como tras chocar contra un iceberg. Ni uno solo de los párrafos, a excepción de los objetivos, se había librado de la cuchilla ministerial y ni siquiera las comas resistieron al huracán. 

Con el paso de los años, y con el buqué que desprende este Departamento, vivimos cada vez más cómodos con las diferencias. Somos torpones, pero no tanto para llegar a confundir diversidad con marginación, matrimonio con sexo ni género con artículos en venta. Ingenuos también, pero no tanto como para creer que esta entrada tendrá algún tipo de repercusión en el nuevo orden lingüístico hispanohablante. Por eso, no; no nos sentimos más seguros sabiendo que un ente escondido vela por las buenas costumbres y por nuestra buena imagen parapetándose en las palabras. Ni nos hace más felices saber que esa sea la vía para hacer como que la maldad y la desigualdad no existieran en este mundo. 

Creemos, eso sí, en la buena gente. Tenemos constancia de ella. No nos cuesta llegar a pensar que a todos los censores les han guiado desde tiempos antiguos las mejores intenciones. De ahí a creer que al buenismo accederemos por vía institucional e intergubernamental hay un triple salto. Ni con el manual en las manos somos capaces de comprender las auténticas razones para hacer del lenguaje algo inocuo y, por tanto, hipócrita. 

Así que que si algún concienzudo y preocupado lector se encuentra en trance de elaborar alguna tesis doctoral de ámbito contrastivo entre las normas dispuestas por, pongamos por caso, la Oficina de Igualdad de la UNED, el Área de la Mujer del Ayuntamiento de Málaga, la Secretaría confederal de la mujer de CCOO y la Unidad para la Igualdad entre mujeres y hombres de la Universidad de Murcia, le hemos seleccionado una docena de correcciones que constituye pura materia prima para este nuevo lenguaje del siglo XXI. 

Son 12 sabios y gratuitos ejemplos que lograrán hacer tu estilo mucho más presentable y harán tu vida más igualitaria y, por ende, equilibrada. 

1. Los artículos son potencialmente discriminatorios y, por tanto, bajo su aparente inocencia esconden un rostro sospechoso. 
Donde pusimos 
Los estudiantes 
ell@s pusieron 
Los y las estudiantes 

2. Redacta con construcciones impersonales. Olvídate de cualquier rastro de primera persona. 
Donde pusimos 
comprobar que no estamos tan solos... 
nos ha permitido poner... 
ell@s pusieron 
comprobar que no se está tan solo... 
este proyecto ha permitido poner... 

3. Las decisiones ni son plausibles ni se aplauden. Se aplaude al alumn(ado). 
Donde pusimos 
Prima (…) la valiente decisión del alumnado de querer publicar, aplaudida y arropada por el profesorado,
ell@s pusieron 
Prima (…) la valiente decisión del alumnado de querer publicar, aplaudido y arropado por el profesorado, 

4. Las comas no están bien vistas. Es mejor rapear. 
Donde pusimos 
El blog trasciende la duración de una clase y el espacio del aula, integrando otras realidades tanto o más significativas, como la de ser extranjero. 
Un proyecto como este certifica, pues, que la tolerancia es… 
ell@s pusieron 
El blog trasciende la duración de una clase y el espacio del aula integrando otras realidades tanto o más significativas como la de ser extranjero.
Un proyecto como este certifica pues, que la tolerancia es… 

5. No dejes nada al azar. Átalo todo, atado y bien atado. En indicativo, mejor. 
Donde pusimos 
compartir un espacio que sirva para combinar voluntades. 
ell@s pusieron 
compartir un espacio que sirve para combinar voluntades. 

6. Si puedes elegir entre mayúscula o minúscula, apuesta siempre por la primera opción. Una mayúscula es siempre como el mástil de una bandera, aporta rango, clasicismo, prestancia y, desde luego, más altura. Donde pusimos 
Internet 
ell@s pusieron 
internet 

7. Ante dos palabras potencialmente sinónimas, elige la opción más plana. De las muchas acepciones que el Diccionario Académico da para acabar puede que quisiéramos usar la de “poner mucho esmero en la conclusión de una obra”, aunque eso nunca se sabrá. En su lugar, con finalizar nos negaron el mucho esmero: “concluir una obra, darle fin”. 
Donde pusimos 
Al acabar el curso 
ell@s pusieron 
Al finalizar el curso 

8. Escribe en largo si con eso te cargas el potencial gracejo de las metáforas.
Donde pusimos
De puertas para adentro, los alumnos nos transmiten un alto grado de satisfacción.
ell@s pusieron
Además en el ámbito de la EOI y en el de las aulas de español lengua extranjera, el alumnado participante transmite al profesorado implicado un alto grado de satisfacción. 

9. Escribe en corto si con eso te cargas cualquier atisbo de sentimentalismo.
Donde pusimos
Además, nos ha permitido poner en práctica un valor tristemente infrecuente en muchos ámbitos académicos, el de compartir un espacio… 
ell@s pusieron
Además, este proyecto ha permitido compartir un espacio... 

10. Hay adjetivos que nunca son redundantes. A natural (hecho con verdad, sin artificio, mezcla ni composición alguna) y real (que tiene existencia verdadera y efectiva) conviene añadir auténtico
Donde pusimos 
Y todo ello de una forma natural: ante una tarea real… 
ell@s pusieron 
Y todo ello de una forma natural y auténtica: ante una tarea real...

11. Nada de epítetos. Nada de verde hierba, fresco viento, blanco lirio, colorada rosa o dulce primavera. Adiós, Garcilaso, adiós. 
Donde pusimos 
estrictas normas 
ell@s pusieron 
normas estrictas 

12. Aleja de ti el belicismo, aunque lo sustituyas por un estilo incisivo (incidiendo) y den por buena esta vez la forma alumnos
Donde pusimos 
sirve para rearmarnos año tras año del mismo sentido moral: el respeto hacia el trabajo de los alumnos.
ell@s pusieron 
sirve para que año tras año se continúe incidiendo en el respeto hacia el trabajo de los alumnos.

Llegados a este duodécimo punto, amigas todas, solo cabe afirmar que a partir de ahora “la poesía no será ya más un arma cargada de futuro” sino “un instrumento de comunicación con gran potencial de valor sostenible”. 

Y por si todavía te quedan ganas de adentrarte en la selva de la morfosintaxis de estilo, y aún no has soltado el machete de las manos, a continuación se ofrece un intertexto en donde lo subrayado se corresponde con los añadidos y en donde lo tachado, así como las comas entre paréntesis, se corresponden con las palabras y signos de puntuación eliminados del texto original.

Malos tiempos, de nuevo, para la lírica.





4 comentarios:

Javier Brox dijo...

Lo peor es que el peaje no estaba anunciado. Por suerte, no parece haber marcados indicios de comisariado pedagógico, sino más bien de oficina desaladora y homogeneizadora del sabe(o)r.

The magical mystery tour.
Roll up, roll up for the mystery tour.
Roll up (and) that's an invitation, roll up for the mystery tour .
Roll up TO make a reservation, roll up for the mystery tour.
The magical mystery tour is coming to take you away.
(https://www.youtube.com/watch?v=Hnrsqf33MXA)

El Extranjero dijo...

Pues así es, la cara que se nos ha quedado es más o menos "like a rolling stone".

An Arco dijo...

La verdad es tal y como la cuenta mi compañero. Nos quedamos de piedra cuando intentamos leer el roll up. Yo desde luego me quedé "enrollado" en sus palabras, irreconocibles y ajenas de todo punto. Es curioso porque después de leer muchas de las cosas que escribe mi compañero, sería capaz de reconocerlo por algunos giros, pero sobre todo por su estilo airoso y sensato; sin embargo, al leerlo y "enrollarme" en el texto, no descubrí ninguno de sus fantásticos ornamentos, ninguneados y apisonados en pro de un estilo burocrático (que no sucinto), espeso (en nada clarificador) y doctrinario (como todo lo que se cuece en los hornos de lo políticamente correcto).
Resumiendo, patidifuso, perplejo y con un cierto calor en las tripas que me iba subiendo. Mi desconcierto se pasó cuando entramos en la sala amplia, ajena y desabrida. Entonces lo comprendí todo. Y pensé: ¡¡¡Que corten lo que quieran!!!
Muy buen trabajo y con un estilo "demoledor", compañero.
Un fuerte abrazo

Gelovira dijo...

El hecho de enmendar el estilo del autor de un texto es ya de por sí reprochable y una falta de respeto enorme hacia él y su creación, máxime cuando ésta es de mayor calidad que la enmienda del corrector. En realidad este hecho no es sino otra faceta más de la dictadura de la ignorancia que, como afirma el dicho popular “es muy atrevida”. Demasiado en el caso que nos ocupa. Y más cuando se empieza llamando “roll up” a lo que en nuestra lengua se debe llamar “cartel extensible”, como acertadamente lo denominas, Extranjero. El colmo del papanatismo.¡Para qué seguir comentando!